¿Cómo actuar ante una inspección de SGAE?


Ante todo, no perdamos la calma. Ten en cuenta que, un inspector de SGAE, no deja de ser un comercial que realiza una visita rutinaria a un establecimiento.

Ante una visita, debemos solicitar al inspector su acreditación como inspector de la SGAE antes de proceder a ningún otra paso más y de facilitar datos personales y/o de la empresa.

En el caso de que el inspector haga una propuesta sobre un posible contrato con SGAE, pedir que se facilite este contrato con el fin de que sea revisado por un profesional cualificado de nuestro interés.

Lo que dice la ley

La normativa por la cual se exige este tributo; La SGAE gestiona los derechos de autor sobre las obras y creaciones de aquellos artistas adscritos a dicha “sociedad”. Según la Ley de Propiedad Intelectual (Artículo 17; corresponde al autor el ejercicio exclusivo de los derechos de explotación de su obra en cualquier forma y, en especial, los derechos de reproducción, distribución, comunicación pública y transformación, que no podrán ser realizadas sin su autorización, salvo en los casos previstos en la presente Ley) cada autor tiene un derecho exclusivo sobre el uso de su obra, por lo que la utilización y comunicación pública hecha por un tercero requerirá en cualquier caso autorización expresa del titular.

Según defiende la SGAE, el uso no autorizado de una obra sin consentimiento de su titular, supone ya la infracción de un derecho y por lo tanto resulta indemnizable, sin necesidad de probar el perjuicio causado. Es por ello que la SGAE estableció unas tarifas revisables anualmente según el IPC, que recogen “a tanto alzado” las sanciones y cuotas que se han de pagar por el uso inconsentido de las obras. El único criterio para moderar las mencionadas tarifas viene determinado por las dimensiones del local, y por el uso principal o secundario (música ambiental) que se haga de la comunicación pública.